Celebra la Danza del Cosmos
Sutra: Shiva-Shakti
Doy a luz a los dioses y diosas que están en mi interior;
ellos expresan todos sus atributos y poderes a través de mí
nos exhortan a vivir la vida con plenitud, a través del aprovechamiento de los
aspectos masculino y femenino de nuestro ser.
Una manera de sacar provecho de ambos aspectos de nuestro ser, consiste en apelar a
arquetipos tanto masculinos como femeninos. Según Carl Jung, los arquetipos son recuerdos
heredados que están representados en la mente como símbolos universales y que pueden
observarse en los sueños y los mitos. Son estados de conciencia. Los arquetipos
son concentraciones universales de energía psíquica.
Los arquetipos existen como potencial y yacen latentes en tu conciencia. Todos tenemos por
lo menos un arquetipo, el cual permanece latente hasta que es liberado por alguna situación del
entorno o de la vida mental, consciente o inconsciente de una persona. Una vez liberado, el arquetipo
manifiesta sus poderes y atributos a través de ella. Lo que haces con tu vida es normalmente un
reflejo de la combinación de tus arquetipos. Por ejemplo, una persona que ostenta un poder
excepcional en el mundo —un rey o un presidente— seguramente tiene a Zeus o a Hera como
arquetipos de poder y liderazgo. Pero si esa persona también es excepcionalmente sabia, también
puede tener a Atenea como arquetipo de sabiduría.
Es posible liberar conscientemente a tu arquetipo por medio de la intención. Cuando
descubres cuáles son tus arquetipos primarios puedes empezar a llamarlos diariamente. Rodea tu
cama de símbolos, palabras o representaciones que te recuerden tus arquetipos. Que éstas sean las
primeras cosas que veas cuando despiertes por las mañanas. Pídeles orientación y sabiduría, que se
vuelvan parte de ti y que trabajen a través de ti. Esto puede ser tan sencillo como decir: «Te pido que
te vuelvas parte de mí y que trabajes a través de mí. Guía mi vida».
Si invitas a tus arquetipos siguiendo este método inmediatamente después de tu meditación
diaria, empezarás a sentir su presencia más fuerte y directa. Ellos pueden darte acceso a las
fortalezas ocultas que están en tu interior.
Ejercicio: Encontrar el cosmos interior
Graba esto en una cinta para que puedas escucharlo mientras realizas el ejercicio. Siéntate o
acuéstate cómodamente y con los ojos cerrados. Acalla tu diálogo interno concentrándote en tu
respiración. Después de algunos minutos, pon tu atención en el corazón. Visualiza tu corazón como
una esfera palpitante de luz. En esta esfera visualiza dos o tres seres divinos o energías arquetípicas.
Pueden ser ángeles, dioses o diosas. Ahora visualiza el resto de tu cuerpo también como un cuerpo
de luz. Imagina lentamente que este cuerpo de luz y su esfera palpitante de seres divinos se expande
hasta ocupar por completo la habitación en la que estás sentado o acostado. Permite que la
expansión traspase los confines de la habitación, de manera que ya no estés en esta sino que ella
esté en ti. Continúa el proceso de expansión de tu cuerpo de luz hasta que la ciudad entera en la que
vives exista en tu cuerpo: edificios, gente, tráfico y campo. Sigue expandiendo tu sentido del yo hasta
incluir en tu ser físico el estado en el que vives, tu país y finalmente el planeta entero. Observa cómo
el mundo entero existe en ti: todas las personas, los demás seres sensitivos, árboles y bosques, ríos
y montañas, lluvia y luz del sol, tierra y agua. Estos son distintos componentes de tu ser; son los
distintos órganos de tu cuerpo. Ahora di en silencio: «No estoy en el mundo; el mundo está en mí». Si
percibes algún desequilibrio en este mundo tuyo, pide a los seres divinos que siguen bailando en la
esfera palpitante de tu corazón que los corrijan. Pídeles que cumplan cualquier deseo que tengas y
que den armonía, belleza, alivio y júbilo a las distintas partes de tu ser cósmico. Continúa
expandiendo tu sentido del yo hasta incluir planetas y lunas, estrellas y galaxias. Ahora di en silencio:
«No estoy en el Universo; el Universo está en mí». Empieza a disminuir lentamente el tamaño de tu
ser cósmico hasta que puedas sentir otra vez tu cuerpo personal. Imagina que los trillones de células
de tu cuerpo personal forman parte de una danza, que cada célula es un universo entero en sí
misma. Recuerda que tu ser auténtico habita en todos estos niveles de la creación: del microcosmos
al macrocosmos, del átomo al universo, de tu cuerpo personal a tu cuerpo cósmico. Recuerda que en
cada uno de estos niveles de tu existencia están a tu alcance las energías divinas que organizan de
manera no circunscrita la danza cósmica para crear la interacción armoniosa de los elementos y las
fuerzas que pueden realizar cualquier deseo. Expresa tu agradecimiento a estas energías
arquetípicas. Ahora permanece sentado o acostado en silencio percibiendo todas las sensaciones de
tu cuerpo. Tal vez tengas cosquilleos o te sientas eufórico. Después de dos o tres minutos abre los
ojos. El ejercicio ha concluido.
Afirmaciones
Imagina que puedes cambiar de forma.
(Shiva-Shakti)
Imagina que puedes ser masculino y femenino si lo deseas.
(Shiva-Shakti)
Imagina que eres fuerte, decidido, valeroso, expresivo y poderoso.
(Shiva-Shakti)
Imagina que eres hermoso, sexual, intuitivo, enriquecedor y afectuoso.
(Shiva-Shakti)
Imagina que eres estable como una montaña.
(Shiva-Shakti)
Imagina que eres flexible como el viento.
(Shiva-Shakti)
Imagina que eres un ángel alado.
(Shiva-Shakti)
Imagina que eres un ser iluminado que tiene compasión infinita.
(Shiva-Shakti)
Imagina que eres un ser divino de Dios jugando en el reino celestial.
(Shiva-Shakti)
Imagina otra vez que puedes cambiar de forma, que puedes convertirte en cualquier animal,
ave, insecto, planta o incluso roca.
(Shiva-Shakti)
Imagina que todos los seres míticos residen en ti aunque hay algunos que son tus arquetipos
favoritos.
(Shiva-Shakti)
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Imagina que puedes convertirte en los héroes y heroínas que más admiras. (Shiva-Shakti)
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